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MARIO ARANAGA
EL UNIVERSAL
Tiene trece años viviendo en Nueva York pero su trabajo
con la fotografía comenzó en Caracas hace casi 25,
cuando se convirtió en asistente del fotógrafo Bill
Day. Esta discreta profesional tiene las cosas bien claras
y agradece cada oportunidad como si fuera el trabajo de su
vida.
"Cuando veo una de las portadas de Estampas, que hice con
Mariahé Pabón, siento bonito, no hay vergüenza
ni mucha autocrítica. Yo trabajé con las herramientas
que tenía y lo hice con toda mi pasión. Que mi trabajo
actual sea distinto es totalmente normal, he crecido profesionalmente
y eso se tiene que notar en mi fotografía".
"Cuando llegué a Nueva York comencé de cero. Nadie
sabía quién era y tenía que buscar mi lugar
en un mercado distinto y competitivo. El tiempo y la paciencia
me hicieron una mejor persona y una profesional más completa.
Trabajé con muchos fotógrafos, observé, practiqué
mucho y aprendí. La manera de iluminar, mis encuadres,
mi trabajo en general evolucionó. Poco a poco, comencé
a sentirme orgullosa de mis pruebas y, hoy, estoy segura de
lo que veo a través del lente".
GRACIAS A NUEVA YORK
"Esa ciudad me regaló la seguridad en mí misma,
una cierta paz y, profesionalmente, me dio todo. Nueva York
me ayuda a no quedarme tranquila, a seguir buscando nuevas
vías en mi trabajo, pero serenamente, sin presiones.
Pero, sobre todo, me enseñó a tener mucha paciencia".
"Mi gran fortuna es ser libre con la cámara, disfrutar
lo que estás viendo. Sean celebridades, modelos, actrices,
cajas de productos... el objeto puede cambiar, lo que nunca
trato de olvidar es mi manera de hacer las cosas. Sea cual
sea tu nivel dentro del estudio, no se debe olvidar que la
gente es gente. Me gusta que el equipo de trabajo esté
contento, no creo en rangos, para mí es vital trabajar
con personas que adoren su trabajo y, sobre todo, que tengan
los pies sobre la tierra. Cuando estás tomando fotos
necesitas apoyo, confianza y ganas de trabajar, eso
lo aprendí con fotógrafos chiquitos y con los grandes
nombres del negocio".
"A veces delante de la cámara te encuentras con grandes
egos y hay que manejarlo, tratas de buscar el balance, negociar,
tener paciencia, pero siempre exigiendo tu respeto como profesional.
A veces es un hallazgo conocer a modelos estupendas,
a celebridades, a grandes personajes, pero en ocasiones no
es el dinero ni lo que tienen lo que te sorprende, a mí
me sigue sorprendiendo la gente que lo tiene todo y son incapaces
de dar una sonrisa, de ser amables con el equipo".
DETRÁS DE LA CÁMARA
"Desde hace siete años mi trabajo cambió,
comenzó a tener más consistencia. La gente empezó
a reconocerlo y eso te dice que vas por buen camino. Siempre
agradeceré las oportunidades que tuve en mi país,
a personas como Rita Córdova, Mariahé Pabón
y Osmel Sousa, que me ofrecieron trabajo. Y en mi memoria
estarán muchas sesiones increíbles, Carolina Herrera
para la portada de Estampas, Celia Cruz, modelos y actrices
venezolanas". Cosmopolitan, Self, Glamour, Elle, In Style,
Marie Claire…
"Ver tu trabajo publicado en las revistas es una sensación
increíble, estoy muy agradecida por eso. La publicación
de tu esfuerzo es clave para reafirmar lo que eres como
profesional. Es comprobar que tus fotos están bien, que
no estás equivocada. Quiero seguir trabajando con talentos
increíbles, lo deseo todo el tiempo. Para aprender hay
que estar al lado de gente que esté vibrando".
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