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Victor Moreno
El chef mediático
Su incursión en Gourmet Channel lo llevó a traspasar las fronteras. Con apenas 28 años de edad, se encarga de dar a conocer a América Latina las delicias que se cocinan en los calderos criollos
   
Cuando apenas era un adolescente Moreno se enamoró de la sazón venezolana y desde entonces no se ha detenido en su búsqueda por ampliar el conocimiento sobre el recetario criollo    	(Gil montaño) (Gil Montaño) (Gil Montaño) (Gil Montaño) (Gil Montaño)
Cuando apenas era un adolescente Moreno se enamoró de la sazón venezolana y desde entonces no se ha detenido en su búsqueda por ampliar el conocimiento sobre el recetario criollo (Gil montaño)
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SUHELIS TEJERO PUNTES 
EL UNIVERSAL

En la familia de Víctor Moreno no aplica el refrán "hijo de gato, caza ratón" porque en su casa, para sorpresa de todos, fue el padre quien decidió caminar en paralelo a la carrera del retoño.

Mientras que el progenitor le sigue el paso a la historia de la cocina, el hijo se alza con la responsabilidad de poner el sabor en los fogones del Centro de Estudios Gastronómicos (CEGA), aunque allí no se detiene su labor. Desde el año pasado el chef Moreno recorre el país con el programa Gourmet Venezuela -transmitido por el canal Gourmet Channel-, en una suerte de turismo gastronómico en el que la geografía venezolana es la gran protagonista.

Pero no se trata únicamente de enseñarle el país a los locales, sino a toda Latinoamérica, lo que le ha permitido a Víctor Moreno mostrar a la región los sabores típicos de la cocina venezolana.

El chef cuenta que llegó a la pantalla de Gourmet Channel como cualquier mortal  lo podía haber hecho: a través de un casting. Desde entonces la vida se le va entre la cocina del CEGA y sus viajes por Venezuela, además de su incursión en el espectro radioeléctrico y en el programa Portadas, que transmite Venevisión.

Desde que es un adolescente quedó prendado de la cocina y su interés ha sido tan intenso que con tan sólo 28 años de edad ya cuenta con una respetable experiencia de 12 años en el mundo gastronómico.

- Cuáles son los platos que tienen más potencial para gustar fuera de las fronteras?

-Los desayunos son sin duda muy sabroso, variopintos. Si estás en los Andes te puedes comer una pisca con arepa andina, que puede cambiar radicalmente a lo que te puedes comer en Falcón, que es una arepa pelada. También ese desayuno criollo que tiene la presencia del perico, la carne, las caraotas o el mojito trujillano. Si me preguntas dónde se come más sabroso en toda Venezuela te diría que en los estados Sucre, Zulia, Lara y también en Caracas. Y para mí los cinco platos emblemáticos de la cocina criolla son la hallaca, la olleta de gallo, el pabellón, una fosforera, y por qué no decirlo "un vuelve a la vida". Pero la falta de tiempo de la sociedad actual ha sido un factor que ha provocado que esos sabores se pierdan un poco.

-¿Crees que esta situación puede afectar al acervo gastronómico?

-En parte sí, sin ser machista, siendo realista. Los niños hoy en día empiezan a no crear una memoria gustativa. Si le preguntas a un niño cuál es su comida preferida lo más probable es que te diga que es McDonald's.

-Quizás por eso el programa Gourmet Venezuela ha tenido tanto éxito...

-Estoy seguro de que el éxito del programa es ese, que la gente se siente remozada y se siente fresca al ver una Venezuela que tienen que ir a conocer. Sí creo que el éxito ha sido encontrar una Venezuela sabrosa y al alcance de todos.

-Parece que ser chef está de moda...

-Eso es un proceso interesante. Yo sólo le recuerdo a los aspirantes que deben tener mucha paciencia y constancia para llegar a una cocina y mantenerse. Ahora el cocinero no sólo debe estar capacitado, sino que debe dedicarse a conocer otro idioma, a saber de computación, además, le tiene que gustar leer, investigar, porque la cocina ha llegado a un punto en que no sólo tienes que ofrecerle a la gente tu comida, sino una experiencia total.


CARAOTA Y AGUACATE A RITMO DE SALSA EN TURÍN
En 1991, cuando todavía pocos se aventuraban a emigrar, Cosmo de La Fuente se fue a Italia. Se planteó el reto de abrir un restaurante y lo hizo con su amigo Pepe Ritaccio. La idea no se enmarcó sólo en el fogón, pues junto a los sabores foráneos ofrecieron también música. El nombre del local habla por sí solo: Sabor Tropical. Se encuentra en Turín. Allí, según los críticos, se come bien y también se baila. Ellos programan fiestas donde mandan la bachata y la salsa. También ofrecen clases a aquellos que quieran aprender los secretos para mover la cintura. Con la llegada de esta primavera planificaron una fiesta que llamaron Sábado Salsacional. Hasta el perro caliente, al mejor estilo de Caracas, tiene su lugar en este sitio. Cosmo dice: "Los italianos ya empiezan a conocer nuestra cocina y lo que prefieren son los platos mas variados, como el pabellón criollo o un buen plato de parrillada mixta. Adoran la yuca, las caraotas negras y como dulce eligen el quesillo".
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