Respetado, querido y admirado es un hombre auténtico, con su sencillez y espontaneidad ha conquistado al mundo con sus canciones
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Simón Díaz
Todo este campo es mío
Un pedazo de Venezuela vuela por el mundo gracias a sus composiciones. Su vida no es una canción, es una obra en la que él pone el guión, la música, la poesía y la actuación
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TULIO CASAL PATIÑO
EL UNIVERSAL
Doña María, estando barrigona, se puso a hacer
cachapas para saciar un antojo y para que el muchacho
que venía en camino no le naciera con la boca abierta.
Decidió prender unos tizones y cuando acercó su
barriga a la candela, quizás por el calor, aquello que
había allí se aflojó. "Me salí por una
pierna pa' bajo y me fui caminando derechito con el cordón
umbilical enrollado en la mano zurda y cuando mi mamá
me vio me gritó: '¡Muchacho! ¿pa´' dónde
vas tú por ahí con esa soga a rastras?'. '¿Yo?
Pa'´l monte', le contesté. '¿A qué?',
replicó. 'A amarrá una vaca'. '¿Pero pa'qué?'.
'Pa' matala'. '¿Pero pa' qué?' . 'Pa'comé cachapa
con carne asá".
Así nació Simón Narciso Díaz Márquez,
el 28 de agosto de 1928, en Barbacoas, estado Aragua (era
Guárico en aquel momento). Por lo menos así lo relata
quien a sus casi 80 años ha compuesto más de 200
temas y grabado 70 producciones discográficas que convierten
su obra en uno de los legados más importantes para la
música venezolana y latinoamericana.
Por ser hijo mayor le tocó ser padre de sus siete hermanos
tras el fallecimiento de su progenitor, el maestro Juan, cuando
tenía 12 años. "Me tocó hacer a mí, entonces,
una de las figuras más hermosas que hacen los muchachos
de Venezuela, se llama el hermano mayor", explicó en
su momento, y su hermano Joselo lo completa así: "Para
nosotros él fue el norte, el ejemplo a seguir".
"Fue padre para sus hermanos y un hermano mayor para nosotros,
sus hijos, con él siempre nos divertíamos, con sus
juegos, sus cuentos, su poesía. En lo único
que era realmente estricto fue con nuestros estudios. A mi
mamá le tocó el trabajo difícil", dice Bettsimar,
la segunda de tres hijos que completan Simón y Juan Bautista.
Cantante, compositor, actor, comediante, cobrador de banco,
boxeador, poeta y vendedor de periódico, empanadas, conservas
y dulces caseros, logró que la tonada llanera, un género
musical único que se nutre de los cantos de la faena
del ordeño y del arreo del ganado, recorriera el mundo,
incluso, en voces de reconocidos artistas como Caetano Veloso,
Iván Lins, Joan Manuel Serrat, Plácido Domingo,
Cheo Feliciano, Gipsy Kings y Gilberto Santa Rosa,
entre una larga lista.
Pese a la trascendencia internacional del autor de Caballo
viejo, ese no era un tema al que le daba mucha importancia.
Y una de las razones, quizás, la explique su esposa Betty.
Ella recuerda que estando de gira en París, Simón
no dejaba de anhelar su hacienda, al punto de adelantar el
regreso. "Al otro día, '¿tú sabes dónde
estaba?'. Debajo de una mata de mango en su finca".
Serrat explica que su música es "profundamente provinciana,
lo que la hace ampliamente internacional", y agrega que "los
únicos que se entienden en el mundo sin ninguna dificultad
son dos provincianos".
En Venezuela, además, fue actor principal de cinco largometrajes,
conductor de programas de radio y al menos de 12 de TV, entre
los que se cuentan tres de gran sintonía: La quinta de
Simón, Reina por un día y Contesta por Tío
Simón, desde donde señaló un camino
distinto a los niños, gracias a la música
y al amor por las cosas sencillas de su país.
Hoy, sus canciones tienen vida propia, lo que lo acerca a
un anhelo particular: que su música llegue a ser anónima.
"Esa sería una manera de devolverle a la gente algo que
nació en el pueblo", según le confesó
a su hija.
"Genio de la música latinoamericana", tal como lo cataloga
el jazzista Iván Lins, Simón puede voltear, observar
lo que ha sembrado y darse una respuesta: Todo este campo
es mío. Y es que si se merece la Sabana, pues que se
la den.
tcasal@eluniversal.com
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ETERNO A TRAVÉS DEL PENTAGRAMA
Si la obra de un hombre logra trascender a su creador, éste
ya pertenece a la eternidad. Y es lo que puede decirse de Simón
Díaz, cuyas canciones forman parte del repertorio de muchos
célebres cantantes. Caballo viejo, quizás la más
popular; ha sido traducida a 12 idiomas y se conocen 350 versiones.
Sólo le superan Moliendo café, otra canción venezolana
compuesta en 1958 por Hugo Blanco y José Manzo Perroni,
de la que se conocen 800 versiones y Garota de Ipanema, escrita
y musicalizada por los brasileños Antonio Carlos Jobim
y Vinicius de Moraes, de la cual se tiene referencia de unas
500 versiones. Las canciones de Simón Díaz han sido
utilizadas por artistas de diversas disciplinas. Una de ellas,
la celebre bailarina, coreógrafa y profesora de danza alemana,
directora del teatro de baile de su mismo nombre, Pina Bausch,
incluyó algunas de sus melodías para musicalizar su
obra Nur Dus. El cineasta Pedro Almodóvar usó Tonada
de luna llena en su película La flor de mi secreto.
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